Todo aquello que pueda ser poseído y controlado, habrá de serlo, principio elemental de la propiedad privada, la cual, no prescribe ante la falta de su creador; perpetuando el beneficio que genera, siempre bajo el yugo de la normatividad. Ésta incluso se caracteriza como un derecho en el actual modo de producción, derecho al que, de forma intrínseca, no todos aspiran. Constantes disputas han sido fundamentales para una mayor acumulación de propiedad, siendo la tierra el primer bastión que fue apropiado, la ocupación se convirtió en secundaria frente a la posesión para su explotación. Conquistando paso a paso, la propiedad privada llegó al conocimiento, es decir, a la propiedad intelectual que abarca toda creación resultante de esfuerzos creativos individuales desde obras artísticas hasta invenciones, comúnmente entendidas como marcas y patentes. El problema con las patentes es la privatización que generan en el saber y el desarrollo de futuras innovaciones, al estancarse en manos de gr...